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Temporada e incendios forestales.

Incendios forestales en Latinoamérica (1)

La temporada de incendios forestales dejó de ser un evento estacional y se instaló como un riesgo permanente para la industria forestal en toda Latinoamérica. Entre 2025 y 2026, países como Chile, Bolivia, Brasil, México, Argentina y Colombia enfrentaron episodios de fuego cada vez más extensos, más intensos y más difíciles de controlar, en un contexto agravado por el fenómeno de El Niño y el cambio climático. Para las empresas forestales, esto ya no es solo una emergencia ambiental: es un problema operacional, financiero y reputacional que exige nuevas capacidades de respuesta.

Un fenómeno que se repite en toda la región

En Chile, la temporada 2026 fue una de las más devastadoras de su historia reciente. Solo en la Región del Biobío se quemaron más de 31.800 hectáreas (1), dentro de un total nacional que superó las 34.000 hectáreas (1) en los primeros compases del verano. El saldo humano fue igualmente duro: 21 personas fallecidas, más de 330 heridos, unos 22.000 damnificados y más de 4.100 viviendas destruidas (1), principalmente en Biobío y Ñuble. Los costos de reconstrucción se estiman entre US$300 y US$600 millones (1).

Bolivia vive una crisis aún más estructural: entre 2023 y 2024 su pérdida de bosque por incendios creció un 200% (2), arrasando cerca del 11,5% del territorio nacional (2), y en julio de 2026 el país volvió a declarar emergencia en el oriente y sur por nuevos focos, agravados por la escasez de agua y diésel para combatirlos (3). En la Amazonía, Brasil también registró duplicación de la pérdida forestal respecto al año anterior, con seis países latinoamericanos entre los diez con mayor pérdida de bosque tropical del planeta (2). México, por su parte, quemó 1,67 millones de hectáreas en más de 8.000 incendios (2), la mayor superficie afectada desde 1998 (2). Y hacia 2026-2027, la ciencia climática anticipa que El Niño podría intensificar aún más los incendios en Colombia, Argentina y el resto de la región (4).

El golpe económico a la industria forestal

Para el sector forestal, el impacto no termina cuando se apaga el último foco. En Chile, las exportaciones forestales cayeron 7% durante 2025 (5), con caídas mensuales de hasta 40% en regiones productoras como Biobío (5) y descensos de más de 69% en las importaciones desde China en algunos meses (5). A esto se suma un desafío regulatorio de fondo: desde mayo de 2026 la Unión Europea exige trazabilidad satelital que certifique que la madera no proviene de terrenos deforestados después de 2020 (EUDR), lo que ya generó retenciones de embarques en puertos como Rotterdam y Hamburgo (5). Chile respondió adaptando su certificación PEFC a esta norma, con 1,1 millones de hectáreas ya certificadas (5), en lo que hoy se ve como una vía de recuperación y diferenciación de mercado.

La respuesta: de combatir el fuego a anticiparlo

Frente a este escenario, las forestales más grandes de la región están corriendo hacia un mismo lugar: la prevención basada en datos y monitoreo continuo. Cámaras robotizadas con inteligencia artificial capaces de detectar humo en menos de dos minutos (6), drones de vigilancia nocturna, imágenes satelitales, aviones de coordinación y brigadas profesionales ya forman parte del estándar operativo de compañías como Arauco, que reporta una reducción de 42% en los incendios combatidos entre 2023 y 2024 gracias a esta estrategia (6).

Una opinión breve sobre esto: entre las voces del sector forestal que suelen comentarse y compartirse en LinkedIn está la de Ramon José de Souza Santos, coordinador forestal de Arauco en Mato Grosso do Sul, Brasil, quien resumió bien la idea de fondo en declaraciones recientes: "el fuego no respeta límites de propiedad" (7), por lo que la vigilancia y la coordinación en tiempo real deben extenderse más allá del predio propio. Coincidimos con esa lectura: la tecnología de detección ya es una condición mínima, no una ventaja competitiva. Lo que hoy marca la diferencia entre una emergencia controlada y una tragedia es qué tan rápido esa información llega a quien debe tomar la decisión, y con qué nivel de coordinación se actúa entre brigadas, bomberos y autoridades.

Lo que viene

La tendencia regional es clara: temporadas más largas, más intensas y con menos margen de reacción. La diferencia entre una empresa forestal resiliente y una expuesta a pérdidas millonarias se juega, cada vez más, en la velocidad y calidad de la información durante la emergencia. En VIPER trabajamos justamente en esa capa crítica: que la información correcta llegue al equipo correcto en el momento correcto, cuando cada minuto cuenta.


Fuentes:

  1. Naciones Unidas en Chile — Incendios forestales 2026: Reporte de Situación N°3
  2. Mongabay — Wildfires push tropical forest loss in Latin America to record highs
  3. Infobae — Incendios forestales se extienden en el este y sur de Bolivia en medio de escasez de agua y diésel
  4. Mongabay — De Colombia a Argentina: cómo El Niño podría intensificar los incendios forestales en 2026 y 2027
  5. ASEMAFOR — Sector forestal chileno 2026: entre las cenizas, la normativa europea y un mercado que busca recuperarse
  6. Revista Corporativa Empresas Copec — ARAUCO y su nueva estrategia frente a incendios forestales: la anticipación es la clave
  7. Perfil News — Dia de Proteção às Florestas: tecnologia e monitoramento ajudam Arauco a prevenir incêndios em Mato Grosso do Sul