Durante las últimas semanas, distintos terremotos registrados en Venezuela, Japón, Afganistán y México volvieron a demostrar que una catástrofe puede alterar, en segundos, la vida de miles de personas.
Aunque cada emergencia ocurre en un contexto diferente, todas dejan una misma enseñanza: la preparación, la comunicación y la capacidad de respuesta pueden reducir significativamente sus consecuencias.
Un terremoto es un fenómeno natural, pero su impacto depende de factores como la calidad de la infraestructura, la preparación de las comunidades, la continuidad de los servicios críticos y la capacidad de las organizaciones para responder.
Por eso, la Gestión del Riesgo de Desastres no comienza cuando ocurre la emergencia. Comienza antes, identificando amenazas, reduciendo vulnerabilidades, capacitando a las personas y desarrollando protocolos claros de actuación.
La pregunta no debería ser solamente: “¿Qué haremos si ocurre una catástrofe?”, sino también: “¿Qué estamos haciendo hoy para disminuir su impacto?”
Los sistemas de monitoreo pueden identificar un peligro, pero esa información solo protege vidas cuando se transforma rápidamente en una instrucción clara y accionable.
Una alerta no puede quedar detenida en una sala de control, en un correo electrónico no leído o en un grupo informal de mensajería. Debe llegar a las personas correctas, por los canales adecuados y dentro del tiempo disponible para reaccionar.
Durante una emergencia, ningún canal es completamente infalible.Las redes pueden congestionarse, internet puede interrumpirse y algunas personas pueden no escuchar una sirena o revisar un correo electrónico.
Por eso, un Emergency Mass Notification System, EMNS, permite enviar alertas simultáneamente por distintos canales, como WhatsApp, SMS, llamadas telefónicas, correo electrónico y aplicaciones móviles.
La multicanalidad aumenta las posibilidades de contacto y permite adaptar los mensajes a colaboradores, brigadistas, autoridades, equipos operativos, proveedores y comunidades cercanas.
Enviar una alerta es solo el comienzo.Durante una catástrofe, las organizaciones necesitan saber quién recibió el mensaje, quién confirmó que está a salvo, qué instalaciones presentan daños, qué personas requieren asistencia y qué protocolos ya fueron activados.Una plataforma de notificación masiva debe entregar trazabilidad, confirmaciones de recepción, registros de activación y reportes en tiempo real. Esta información permite tomar mejores decisiones, coordinar recursos y evaluar posteriormente la efectividad de la respuesta.
En medio de un terremoto no hay tiempo para decidir quién redactará la alerta, qué canal utilizar o quién estará autorizado para enviarla. Los mensajes deben estar definidos previamente para distintos escenarios:
7 -También deben existir responsables principales, suplentes y protocolos de escalamiento claramente establecidos.
El primer movimiento sísmico no siempre representa el final de la emergencia.
Después de un terremoto pueden producirse réplicas, incendios, fugas de gas, deslizamientos, cortes eléctricos, fallas de telecomunicaciones y daños progresivos en las estructuras.
Por eso, la comunicación debe mantenerse antes, durante y después del evento, entregando información clara mientras las condiciones evolucionan.
La tecnología puede acelerar una activación, automatizar procesos y entregar información en tiempo real. Sin embargo, no reemplaza el liderazgo, la capacitación ni los protocolos. Un EMNS es realmente efectivo cuando se integra con:
“Una catástrofe demuestra que la respuesta no puede depender de la improvisación. La tecnología tiene valor cuando logra conectar información, personas y decisiones en el momento correcto. Detectar una amenaza es fundamental, pero también debemos ser capaces de comunicarla, confirmar que el mensaje fue recibido y coordinar una acción concreta. Prepararnos antes de la emergencia es una responsabilidad con las personas, con las comunidades y con la continuidad de nuestras organizaciones”.
Exequiel Gallardo, CEO y cofundador de VIPER
Toda organización puede comenzar fortaleciendo su preparación mediante acciones concretas:
No podemos evitar que ocurra un terremoto, pero sí podemos reducir su impacto. La experiencia reciente demuestra que la magnitud de una catástrofe no depende únicamente de la fuerza del fenómeno, sino también del nivel de preparación existente antes de que ocurra.
En VIPER creemos que las emergencias críticas no deben enfrentarse con improvisación, sino con preparación, información y tecnología. VIPER MASS permite entregar información crítica a las personas correctas, mediante múltiples canales, en segundos y con total trazabilidad.